Monsieur Fustel

Monsieur Fustel
la table

jueves, 10 de octubre de 2013

El Paseo




Suelo caminar por las tardes, cuando el viento abraza tersamente los fresnos, exaltando el dorado de su verdor, capaz de hacer primavera cuando aún no corresponde. En esos momentos es cuando me cuesta distinguir el miércoles del sábado, o los lunes por la tarde. Después de todo, siempre supe que el sol alumbra distinto cada jueves, así como cada día.

Entonces pretendo hacer brío de mi desvergonzada elegancia y sentida buena pinta. Nunca podré decir,  objetivamente, si soy verdaderamente apuesto. Pero basta ese sol de las tardes y los viejos adoquines, para que a mi andar lo sienta verdaderamente lucido. Hago, entonces, mi mayor esfuerzo por si acaso pasaras a observar mi pretendida y solemne espontaneidad. Aunque en el fondo, sé que mi romántica soledad no la percibirá sino la mirada cotidiana de quien, como yo, baja la subida de aquella adoquinada y vetusta calle.

Por alguna extraña y perversa razón, esas tarde de coquetería malgastada y egoísta, las acompaña la necesidad acuciante de la melancolía. Angustia y nostalgia de saberme omnipresente en tu pensamiento y, mejor, en tu incólume deseo. La más egocéntrica de las ilusiones de serte aquel paseante inigualable. El mejor de tus partidos. Y lo soy, no me cabe la duda que lo soy. El resto de la gente que se olvide de mi tan trillada cursilería. ¡No valdrá la pena nunca ahondar!

Impetuosa la mía gallardía, se desvanece virgen ante la mirada crítica de mi propio romanticismo. Después de todo Baudelaire fue el más apasionado de los amantes… sí lo fue, siempre a través de su pluma. Así también, te soy compañero y muso eterno en mi desolada procesión. Tratando de convencerte(me) que lo que hay entre tú y yo es flagrante delirio, eterna pasión enamorada, y poema de fulgor encaprichado.


Después de todo, cada uno se narra siempre su propia historia de amor. Plumas y pasos, acordes y remansos, alboradas con bohemios pianos.





miércoles, 9 de octubre de 2013

La Presentación






Cuando me conoció, yo estaba distraído. Entonces no podré nunca decir, a ciencia cierta, que es lo que estaba haciendo. Pero seguro me vio, y tengo la perseverante esperanza de que algo en mi le llamó la atención. Era, como ella bien lo dice, un joven imberbe, apasionado y profundamente carnal.

La intensidad superflua de mi encendido y sincero encandilamiento no me permitieron descubrir en seguida la profundidad de su ser. Ambos andábamos lejanos y siempre tan cercanos, ella con él, y yo con ella… otra ella. Y, sin embargo, una tarde de otoño, a las siete y media se me acercó, y me ofreció su risa  y su mirada a cambio de una canción. Pero en ese entonces yo no escribía canciones.


Me presentó su sencilla y gozosa personalidad. No se lo había pedido, pero de haberlo sabido hubiera clamado como niño encaprichado, en la más conspicua de mis soledades. Me presentó, no una, sino dos veces. Verde siempre, su belleza excepcional.






lunes, 7 de octubre de 2013

Vertedero




De vez en cuando
Cumplo años en domingo
Y es cuando me escapo por los confines
De un cielo mal abastecido
Nubarrones, tormentas, vendavales
Y cálidos vespertinos

¿Qué será eso que me augura
El confuso y trémulo horro al vacío?

De vez en cuando
Es Julio pálido y taciturno
Se trae vientos subvertidos
Incólumes y violentos
Cementerios de los besos que abandonamos
Los que parimos y los que abortamos

¿Por qué será que te extraño
Cuando más intenso aqueja el invierno?

Ya no cantas
Ni hablas con tersas palabras
Pero la curiosidad infante de tu mirada
Sigue convocando nuestras ausencias
Ternuras en sonrisas
Y expresiones alguna vez atinadas

¿Por qué disimulas vedando
Lo que aún no marchita en tu encanto?

De vez en cuando
Me envejezco al deseo
Estercolero de viejos intentos
Entre errancias y aciertos
Aún te debo el más intenso momento
Quizás mañana…
Cuando, al fin, me muera soberbio




miércoles, 2 de octubre de 2013

Percepciones


Otro trino antiguo, así es que los gorriones a veces acompañamos, otra veces dejamos, y otras nos vemos dejar.

Te he visto cantando sola · Dibujando una aurora
Componiendo mil estrofas · Que no se dejan escuchar
Me topé con la mañana · Asomada a tu ventana
Precisando tu mirada · Para poder deslumbrar

Me di cuenta que el rocío · Necesita tu sigilo
Para aprender a posarse  ·  Sin despertar al tulipán
Que las nubes se acarician · Se transforman y encaprichan
Por si acaso entre sus danzas · Te convidan a soñar  -  Intro.


Solo sé que me vi cantando tu canción de amor
Conversando con la luna y con el sol
Pa que te alumbren y quizás te conviden a regresar
Solo sé que de noche acosa el cielo con tu voz
Las estrellas guardan tus veredictos
Tus besos aun aletean en los nudos del algodón

Te miré por la rendija · De una puerta mal habida
Que ocultando tu figura · Quiso cuidar tu intimidad
Hasta le conté a la luna · Algunas locas aventuras

De mi mano en tu cintura · Desafiando a la moral

Solo sé que me vi cantando tu canción de amor
Conversando con la luna y con el sol
Pa que te alumbren y quizás te conviden a regresar
Solo sé que de noche acosa el cielo con tu voz
Las estrellas guardan tus veredictos
Tus besos aun aletean en los nudos del algodón