Monsieur Fustel

Monsieur Fustel
la table

martes, 26 de noviembre de 2013

Octubre






Asesino se ha marchado a tiempo
Se llevó sus almas y sus cuerpos
¿Por qué mi gente aún llora?
¿Será que la ausencia no perdona?

Primaveras ignorantes sin memoria
Las claman los farsantes a su gloria
Atardece y el cielo se sonroja
Son sus voces estafadas en la sombra

Sol sol sol
No alumbra el perdón
Ven ven ven
Aquí está mejor

Sus palabras son tierra creadora
Caminantes de puna trabajadora
La marchitan arribistas de la historia
Que olvidaron las pasiones laboriosas

Lagrimean las estrellas y hacen ronda
Solitaria su resaca luchadora
Ilustraciones que no moran

Las pretensiones de sus horas




viernes, 22 de noviembre de 2013

Frío







Sobre esta hoja manchada
Te envío mis condolencias
Pues, como dice la canción,
Parece que se apagó el amor
Hace tiempo que ya estaba
Muerto de frío  
Como el vino el té y el café
Que derramé sobre el papel
En el que se calan estas palabras
Se fue por la cuesta que dibuja
El río, cuna de valle frío
Y el noctambulo viento le silba
Sobre el cementerio clandestino
Y la huella del zapato
Que transitó su ausencia
Ahora sólo siento su pestilencia
La de esta hoja manchada
Que ayer recogí del piso
Y el amor, nuestro amor

Muerto de frío


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Morena





Despertaron mis deseos en tu escote
Se agotaron mis lamentos en tus trenzas
Y el desorden que se anuncia entre tus dedos
El misterio que me acusa en tus caderas

Me arde frío de saberte tan ajena
Me lleva el río hasta la siembra que cosechas
Se lamenta mi sed en tu piel morena
Y en la falda donde se esconden tus piernas

¿Por qué estás triste morena?
Si las miradas dijeran / Ya te habría dicho entera
¿Por qué estoy triste morena?
Si las palabras nos median y yo solo hablo a medias

Lo que descanso y te trabajo en la floresta
Es el talante de mi vivencia guerrera
Tus voluntades que se aferran a mis risas
Mirada oscura alumbrando primaveras



viernes, 8 de noviembre de 2013

Escote




Si hay algo que echaré de menos
Será travesear con tus pechos
Recorrerlos con mis palmas
Y regar sus campos con mi rocío
Declararles mi propiedad
Sabiéndolos tan ajenos y tan míos
Echaré de menos el reposo
Que no hallé en ningún lado
Más que a su lado, al centro de su regazo
Y dibujarme una sonrisa en la cárcel del dolor
De la angustia de no tenerlos
Y la necesidad de seguirlos teniendo
Extrañaré la firmeza impetuosa
De la tersa pradera de que extiende en tu torso
Al final de la quebrada, donde acaba tu escote
Y moriré con la certeza de quien fuera
El buscador errante
Aunque con que otro brazo enrede tu cintura
Y me aqueje la pena de saberlos quitados
Serán para siempre mi más dulce quimera
Tus juvenales pechos y sus cálidos contextos
Sobre mis puntiagudos huesos





Cama




Hay un lugar donde solíamos empezar
A componer sinfonías
Desordenadas y consentidas

Decíamos A, decíamos O,
Pero casi nunca decíamos I

Hay una sabana donde solían correr
Como gacelas en celo
Nuestras manos y desconsuelos

Donde las miradas se perdían
Sin probar alicientes
Hendían nuestras mentes

Decíamos U, decíamos Ay
Y a veces también agradecíamos

Hay una nube que lleva tu marca
El olor de tu cuerpo
Impregnado en sus pampas