Si
hay algo que echaré de menos
Será
travesear con tus pechos
Recorrerlos
con mis palmas
Y
regar sus campos con mi rocío
Declararles
mi propiedad
Sabiéndolos
tan ajenos y tan míos
Echaré
de menos el reposo
Que
no hallé en ningún lado
Más
que a su lado, al centro de su regazo
Y
dibujarme una sonrisa en la cárcel del dolor
De
la angustia de no tenerlos
Y la
necesidad de seguirlos teniendo
Extrañaré
la firmeza impetuosa
De
la tersa pradera de que extiende en tu torso
Al
final de la quebrada, donde acaba tu escote
Y
moriré con la certeza de quien fuera
El
buscador errante
Aunque
con que otro brazo enrede tu cintura
Y me
aqueje la pena de saberlos quitados
Serán
para siempre mi más dulce quimera
Tus juvenales
pechos y sus cálidos contextos
Sobre
mis puntiagudos huesos
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