En un rincón de su jardín,
anidé mi soltería
Esperando que la encuentre sin
adornos ni sangrías
Porque mi economía es la del
viento
Se va sin pedir regresos, no
conoce la pérdida
Sólo el paso implacable del
tiempo
Ese transcurso solemne que no
deja de envejecerme
En algún escondrijo de su
pensamiento
Habrá sabido quedarse, zurcida
mi simpatía
Como corrección de tela rancia
Sobre la santigua expresión de
su sonrisa
Porque mi indumentaria no es
adorno
Ni exhibición de vivos colores,
ni de boatos aderezos
Es un plumaje fino, sí
Que se endereza mientras vuelo
De vuelta a ese cálido rincón
donde le anidé
Mis mejores deseos
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