Pequeño poema en prosa...
Nos
quedamos en silencio. Y, hacía frío. Impertinente e inoportuna, aquejaba la más
extraña timidez. No era como aquella con que juegan las mariposas,
coreografiando en las viseras del deseo. Era más bien silente, taciturna e
fatigosa.
Nadie
nos había dicho como era, nadie nos había dicho que resultaría. Pero lo que
pasó entre nosotros, todavía estaba por verse. Se combinaba pasado y presente
en una oración que, ávidamente, clamaba futuro. Afortunadamente logró su
cometido.
Salte
tantas veces al río, que se había vuelto en mi casa. Solitario y conspicuo, en
las más atroz de las falsedades. Me había dejado arrastrar, entumecido, por una
corriente apretante, gélida como noche en la cordillera. Y, me dije a mí mismo:
“Cuando descubras las razones, quizás vislumbres la senda, quizás halles otro
día. Tantas y tan cambiantes estaciones en esta vivencia hosca… tosca, quizás
te vaya mejor en otra”.
No
tardó en decepcionar la propia homérica
desfachatez. Como la muerte, corazón, tan simple y vacua, tan carente de
oportunidad. Dejarse morir no es cobardía, sino únicamente tomar control de la
propia indolencia, evitar la extenuante tarea de aprender a amar.
Pero,
me desdije… y, me dejé nuevamente vivir.
Poeta René Aguilera, celebro tu bella página despues de haberme deleitado con tus lindas presentaciones!!!! Amigo de muchas lunas, aplaudiendo tu talento te renuevo mis aprecios y te mando un gran abrazo. Desde Cobija "La Perla del Acre".
ResponderEliminarwww.elsyalpire.blogpot.com
Muchas gracias, es para mi un honor!
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